SERVICIO / SOFTWARE
Un ERP de campo cuando las órdenes vivían en WhatsApp, correo y papel
Empresa industrial de servicios de campo. Primero unificamos la entrada de órdenes. Después un ERP propio para asignar personal y maquinaria.
- Software a medida
- ERP propio
- Sin sustituir al equipo
Caso anónimo. No publicamos el nombre del cliente. No publicamos cifras de contrato ni datos de operarios.
Resumen
El reto
En una empresa familiar de servicios de campo, las órdenes de trabajo entraban por tres canales a la vez. Nadie tenía una foto única de qué había que hacer, quién estaba libre y qué máquina tocaba.
El dolor no era «falta de IA». Era un sistema operativo que nunca se había tocado: pizarra, WhatsApp y la cabeza de quien llevaba años en el patio.
Qué se construyó
La primera fase fue pequeña a propósito: unificar WhatsApp, correo y formulario en una bandeja con validación humana. Cuando eso funcionó, se construyó el ERP: asignación de personal y maquinaria, capacidad mensual, sprints sobre el mismo cliente.
No se sustituyó al equipo de campo. Se le dio un sistema que deja rastro de cada orden. El detalle de marca, ciudad y cifras de contrato no se publica.
Stack
- Ingesta de órdenes WhatsApp, correo y formulario hacia una bandeja única con validación.
- ERP de operaciones Asignación de personal y maquinaria sobre el trabajo real, no un paquete estándar.
- Iteración El sistema creció en fases. Primero el cuello de botella de entrada, después el núcleo operativo.
Preguntas frecuentes sobre un ERP de campo
¿Sirve si ya tengo un ERP sectorial?
Si el ERP cubre la asignación de campo, no hace falta otro. Este caso nació porque no había sistema: las órdenes vivían fuera de cualquier software. En el diagnóstico vemos si se encaja capa o se construye.
¿Hay que tirar WhatsApp?
No. WhatsApp sigue siendo canal de entrada. Lo que desaparece es copiar la orden a una libreta o a un chat de grupo sin dueño.
¿Cuánto tarda un ERP de este tipo?
No es un producto de dos semanas. En este caso hubo una primera entrega pequeña y luego sprints mensuales hasta tener el núcleo. El ritmo lo marca la operación, no un catálogo.
¿Quién es el cliente?
No. Publicamos el sistema, no el nombre. No publicamos cifras de contrato.